Sí. Trasladar a aquellas personas internos que viven con VIH/SIDA a la ciudad donde cuenten con familiares que les ayuden a sobrellevar su enfermedad no sólo es legítimo sino imperioso, pues las personas que viven con VIH requieren del apoyo de su familia para mantener un bienestar emocional (Sentencia T-376/13).












