Es un derecho de los, las y les pacientes que está relacionado con la autonomía y la integridad personal. Permite tomar decisiones informadas sobre el cuerpo propio, la salud física y mental. Este derecho se materializa mediante un proceso en el cual la persona paciente recibe información suficiente, clara y comprensible sobre una intervención en salud y, con base en ella, decide si la acepta o la rechaza. No se limita a “firmar un papel”, sino que exige una conversación dirigida por el profesional de salud y con respeto por la autonomía. En Colombia, este deber se relaciona con la ética médica y con la jurisprudencia constitucional sobre autonomía e integridad.












