No puede negarse la prestación a pesar de ser consecuencia de un tratamiento “estético”. Aunque el procedimiento inicial haya sido con una intención estética, las complicaciones como el dolor, la inflamación, las infecciones, las afectaciones sistémicas y las psicosociales requieren un diagnóstico y tratamiento que está cubierto por el sistema de salud, por lo que no puede ser negado.