Debe abordar, como mínimo, el propósito de la intervención, las alternativas razonables, los beneficios esperados, los riesgos y los efectos adversos previsibles. Asimismo, debe incluir las posibles consecuencias de no realizarla, y las condiciones de seguimiento. Además, debe permitir preguntas y verificar comprensión. El Ministerio de Salud ha reiterado que el consentimiento informado es un acto profesional que debe quedar registrado en la historia clínica y debe ser entendido por la persona paciente. Es importante insistir en que puede solicitarse una nueva explicación con lenguaje sencillo, sin tecnicismos, con apoyos visuales si hace falta, y solicitar tiempo razonable para decidir cuando la situación clínica lo permita. En SOC-8, WPATH (lineamientos de atención en salud para personas trans) reconoce que algunas personas requieren explicaciones repetidas y estrategias de comunicación para asegurar comprensión y una decisión informada.