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Primer fallo condenatorio por discriminación en contra de Sergio Urrego

“Mi sexualidad no es mi pecado, es mi propio paraíso”, pocos días después de la muerte de Sergio Urrego este era el mensaje que aún se leía en sus redes sociales, como si se tratara de un aviso de lo que estaba viviendo y la situación que lo llevó al suicidio días después. Fue el 4 de agosto del 2014 cuando este joven de 16 años decidió terminar con su vida a causa de la discriminación de la que fue víctima en su colegio, Gimnasio Castillo Campestre, por parte de sus directivos y profesores después de que algunos de estos lo vieran besarse con otro joven que era su pareja para entonces. Hoy, más de dos años después de los señalamientos en contra de este joven en su propio colegio, la psicología forzada de la que fue objeto, entre otros hechos arbitrarios que tuvo que soportar, la justicia emite el primer fallo condenatorio por discriminación por orientación sexual en Colombia, después de que se adelantara un proceso penal en contra de miembros del colegio, acusados de actos de racismo y discriminación agravado, falsa denuncia en contra de persona determinada y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorios.

Así la veedora del colegio, Rosalía Ramírez, fue condenada a 27 meses de privación de la libertad, excarcelables, y al pago de 103 salarios mínimos vigentes. Es la primera sentencia de este tipo que se emite en Colombia, una muestra quizá, de lo que manifestó Sergio en una de las cartas que dejó antes de su suicidio, donde expresaba que esperaba que su muerte trascendiera para transformar la realidad de muchos jóvenes en Colombia que son víctimas de discriminación por su orientación sexual y/o identidad de género.

Colombia Diversa ha sido la organización encargada de llevar el caso legal tras la muerte de Sergio Urrego, de la mano de su madre, Alba Reyes. Este es un repaso por los antecedentes , cifras clave (útiles para contextualizar) y el resultado de este caso:

 

ANTECEDENTES

En septiembre de 2014, Alba Reyes, mamá de Sergio Urrego, interpuso acción de tutela contra el Colegio Gimnasio Castillo Campestre, la Secretaría de Educación de Cundinamarca, la Fiscalía General de la Nación, la Comisaría Décima de Familia de Engativá y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). (Amplíe aquí los argumentos de la acción de tutela).

Esta acción de tutela, presentada ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca exigía la protección de los derechos de Sergio y su Familia a la intimidad, buen nombre, la memoria, la no discriminación, libre desarrollo de la personalidad, educación y a conocer la verdad, la justicia y la reparación por las acciones y omisiones de las entidades demandadas. Todo esto después de que Sergio fuera víctima de la apertura de un proceso disciplinario, de imprevistas interrupciones en su jornada académica, obligado a acudir a psicorientación, señalado de acoso, entre otros actos arbitrarios derivados de una muestra de afecto pública con otro joven en su colegio.

La Corte Constitucional, en la Sentencia T-478, protegió los derechos de Sergio a Urrego a la igualdad y no discriminación, al libre desarrollo de la personalidad, a la educación y al debido proceso. (Vea aquí lo que señalo la Corte sobre la Sentencia T- 478)

En consecuencia ordenó:

Al colegio Gimnasio Castillo Campestre:

Un acto público de desagravio que incluye un grado póstumo, una declaración pública de las directivas en la que se reconociera que la orientación sexual de Urrego no debe ser motivo de discriminación y, finalmente, una placa conmemorativa.

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Al Ministerio de Educación:

-Conformar un comité nacional de convivencia escolar.
-Crear un sistema de información unificado de convivencia.
-Establecer una ruta y protocolos de atención integral de casos de acoso escolar.
-Implementar un programa para el desarrollo de las competencias ciudadanas.
-Revisar los manuales de convivencia del país para determinar que respeten temas de diversidad como la orientación sexual e identidad de género de los estudiantes, entre otros.

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UNO DE LOS ÚLTIMOS GIROS DEL CASO

 

El 11 de octubre de 2016 Rosalía Ramírez, veedora del Colegio Gimnasio Castillo Campestre, aceptó su responsabilidad penal por actos de discriminación en contra de Sergio Urrego, al firmar un preacuerdo con la Fiscalía.

Ramírez se comprometió a testificar en el proceso que se adelantaba contra la exdirectora del centro educativo, Amanda Azucena Castillo y la psicología, Ibonne Cheque, por actos de racismo y discriminación agravado, falsa denuncia en contra de persona determinada y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorios.

Samuel Escobar, abogado penalista de Colombia Diversa y quien defiende los intereses de la madre de Sergio Urrego, señaló para la fecha que este nuevo testigo confirmaba la culpabilidad de las directivas del colegio y que abriría la puerta a conocer más información sobre los actos de discriminación de los que fue víctima Sergio.

Finalmente, el 30 de noviembre, se emitió el primer fallo condenatorio por discriminación por orientación sexual, un hecho que nunca se había registrado en Colombia, en contra de Rosalía quien tendrá que pagar 27 meses de privación de su libertad y 103 salarios mínimos vigentes.

 

LOS ACTOS DE DISCRIMINACIÓN DE LOS QUE FUE VÍCTIMA SERGIO URREGO

 

• Después de que Sergio Urrego criticara los cobros no autorizados en su colegio, tuvo que asistir a atención psicológica por sus palabras.

• Su profesor, Mauricio Ospina, decomisó un celular, y exigió que le entregaran la clave para ver el beso de Sergio y su pareja. Un hecho que no solo violó su privacidad sino que dio inicio a una serie de actos arbitrarios que luego llevaron a Sergio al suicidio.

• La psicóloga del plantel educativo, Ivón Cheque, lo obligó a declarar cuál era su orientación sexual, le advirtió que el beso era una manifestación obscena, grotesca y vulgar según el manual de convivencia y le exigió a Sergio y su pareja firmar un compromiso de distanciarse.

• La confirmación de su orientación sexual tuvo que repetirla frente a cuatro profesores, por orden de la psicóloga.
• Se le obligó a contarle a sus padres acerca de su orientación sexual y de su noviazgo en una citación formal del colegio; los padres de Sergio lo apoyaron, la mamá de su pareja reaccionó negativamente.

• Como el padre de Sergio, Robert Urrego, no pudo asistir a una de las citaciones, a Sergio se le excluyó de las clases, hasta el regreso de vacaciones.

• A los padres de Sergio les aseguraron que el problema era de acoso sexual de Sergio hacia su pareja (aunque los educadores reconocieron no tener evidencias del hecho, Sergio sí dejó las pruebas de su relación consentida en sus comunicaciones personales).

• Después, los padres la pareja de Sergio pusieron una denuncia contra él en la Fiscalía por supuesto abuso sexual a su hijo.

• La rectora le exigió un certificado externo de acompañamiento psicológico.

• Se le impidió de nuevo el regreso a clases por falta de ese certificado de acompañamiento psicológico.

• Posteriormente, la psicóloga del colegio rechazó la certificación de acompañamiento externo que su padre presentó por “no cumplir los parámetros”.

• Le advirtieron que no debía hablar mal de la institución.

• Le dejaron muy claro que no podía volver a discutir la autoridad del colegio.

• A Sergio le retuvieron el certificado de estudio de años anteriores, necesario para cambiarse de colegio.

• La Comisaría de Familia de Tenjo notificó a Alba Reyes, la mamá de Sergio, sobre un proceso por supuesto abandono de hogar (Alba trabajaba en Cali y debía viajar para cada citación del colegio); el colegio fue el que presentó la queja.

• La Comisaría hizo una visita a la casa de Sergio, en ausencia de su mamá, y en presencia de su abuela, y concluyó que no se trataba de un caso de violencia intrafamiliar.

• Los papás de Sergio presentaron una queja contra el colegio en la Secretaría de Educación, que nunca fue respondida (la Secretaría visitó el colegio y levantó un acta donde asegura que Sergio estaba abandonado y que nunca se le había discriminado).

• Una vez los padres de Sergio lo retiraron del Gimnasio Castillo Campestre, dejando en claro su protesta por el acoso y la discriminación, el colegio se negó a devolverles el dinero de derechos de grado y el certificado de paz y salvo. Este fue uno de los hechos que afectó profundamente a Sergio, testigos aseguran que ese día se derrumbó y lloró a solas en el baño.

• El colegio castigó a los compañeros de Sergio que fueron a su sepelio y los obligó a recuperar el tiempo de ausencia estudiando un sábado.

• La rectora advirtió a los alumnos que deben ser discretos y que “gente como esa no es aceptable en el colegio”; otra compañera confesó, en un correo, que la rectora habría dicho que la muerte de Sergio era un beneficio para la sociedad y que ellos no tenían la culpa porque Sergio se había suicidado cuando ya no era alumno del Gimnasio Castillo Campestre.