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No se trata de la palabra marica, es su uso como ofensa

“Te voy a matar marica hijueputa, como sigas jodiendo vas a ver, te voy a joder maricón”, “ya empezó este marica a joder a revolver esto de nuevo”, “mira pedazo de maricón, todos ustedes son unos hijueputas, todos ustedes, marica”. Esos eran algunos de los insultos que eran cotidianos para Héctor Sánchez un hombre gay que vive en Barranquilla y quien gracias a una tutela de la Corte Constitucional, logró que se sentara un precedente en el uso de la palabra “marica” como insulto a personas con orientaciones sexuales diversas.

Para Sánchez, quien vive con sus papás en un conjunto residencial de la capital del Atlántico, la convivencia con sus vecinos nunca fue buena, pues estos aprovechaban cualquier oportunidad para hacerle comentarios discriminadores en torno a su orientación sexual. Desde empujones, pasando por improperios cuando Héctor realizaba oficio en su casa, hasta daños en el buzón de la correspondencia, eran algunas de las acciones que manifestaban las molestias de los vecinos con su orientación sexual.

Héctor, cansado de la situación, decidió presentar una tutela en contra de sus vecinos pues estaban atentando en contra de derechos como el libre desarrollo a la personalidad, la intimidad, la no discriminación, entre otros. Ante la negativa de dos instancias, la Corte Constitucional decidió revisar este caso.

Para la Corte, el lenguaje tiene la capacidad de crear realidades y es considerado como una herramienta social dotada de poder. Es así que indicó que “todo lenguaje tendiente a estigmatizar a una persona por su orientación sexual es entonces contrario a la Carta y es explícitamente rechazado por esta Corporación. En ese mismo orden de ideas, toda diferencia de trato fundada en la diversa orientación sexual, equivale a una posible discriminación por razón de sexo y se encuentra sometida a un control constitucional estricto”.

Es por esta razón que la Corte, garante de velar por los derechos establecidos en la Constitución, ordenó que: los vecinos cesaran el uso del lenguaje verbal para discriminar a Héctor Sánchez, así como que se abstuvieran de hacer alusión a la orientación sexual de él con el fin de ofenderlo o agredirlo. “Un uso discriminatorio del lenguaje (…)se trata del reflejo de preconcepciones, estereotipos y prejuicios en contra de un grupo poblacional en razón de sus legítimas subjetividades”, asegura el alto tribunal.

Este tipo de medidas son de vital importancia pues dentro de los diferentes contextos de agresión que se presentan en contra lesbianas, gays, bisexuales y trans, se considera que el lenguaje verbal no es una forma de discriminación pues no hay daño físico. ¿La palabra marica es un insulto? Cabe resaltar que la resolución que tomó la Corte Constitucional se refiere al uso de la palabra “marica” como ofensa y en un contexto de discriminación y agresión, y no como se usa en medio de la jerga cotidiana, sobre todo, por parte de jóvenes del país. Es importante entender que muchas personas prejuiciosas usan dicho vocablo con el fin de ejercer presión en un contexto de violencia y discriminación, teniendo en cuenta esto, “marica” sí se considera un insulto.