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Feliz mes de la mujer, comunidad gay

Éstas letras no fueron pensadas para las mujeres lesbianas o trans que se identifiquen dentro del género binario, pues a ustedes, hermanas, las honro día a día en la lucha. Así, me enfocaré en hacer sentir especiales a aquellos hombres gays reprimidos, a los discretos, a los reservados, a los varoniles y a los que “no se les nota”.

De entrada, me resulta complejo generalizar a una comunidad, en especial cuando ésta es tan diversa, y considerando que en sus inicios fue pensada como una alternativa para formar resistencias, re-existencias y construir hermandades. Sin embargo, se puede evidenciar un sistema de relaciones psicosociales, con elementos funcionales específicos, que se construyen socioculturalmente, incluso antes de que una persona descubra su identidad de género, su orientación sexual y acepte ser identificadx como miembro de la comunidad gay.

Para efectos de una mejor comprensión de lo que expuse anteriormente, el/la/elles lectorx podrá empezar reconociendo los estereotipos y prejuicios arraigados en la tradición colombiana frente a la imagen del “hombre maricón”, después cuestionarse si la reivindicación de los derechos civiles que nos han sido arrebatados, por el único pecado de ser diversxs, son o no el ultimátum para la erradicación de la transfobia, el machismo y las actitudes misóginas dentro de la comunidad LGBTIQ+.

Hablemos, entonces, de esos hombres cisgénero que se identifican como homosexuales “discretos” en sus perfiles de Grindr y Tinder, de esos que buscan “pasivos o activos masculinos”, de esos que entre tanta barba y vello corporal van trenzando sus temores. Ellos, mis queridxs, son el triunfo silencioso del sistema patriarcal.

La exaltación del constructo de la masculinidad en todas sus formas, y el desprecio hacia la feminidad, bajo la excusa de ser una preferencia personal, son ejemplos de los estragos de las masculinidades hegemónicas.

Algunos factores psicosociales que tengo en cuenta al analizar su desarrollo en sociedad son: el tipo de violencia de la cual han sido víctimas y sus posibles crianzas en entornos donde los roles de género fueron/son interdependientes a las costumbres. De esta manera, la experiencia me demuestra cómo muchos de estos hombres reconocen que están siendo partícipes de una posición de privilegio, pero optan por amoldarse, por acostumbrarse, por subordinarse. Su comodidad pareciese ser tan grande que no resultaría descabellado compararla con la de aquellos victimarios de corte religioso y moralista que todos aquí tenemos conocemos.

En éste punto he de aclarar que el problema no es con quién prefieran acostarse, sino la forma en que actúan, como máquinas reproductoras de una oleada de patrones de conducta y cánones de belleza normativos –músculos grandes, barbas, seriedad,…– que tienen como finalidad establecer una sola forma de ser gay, como si se tratase de un manual que hay que seguir al pie de la letra para tener «éxito» en el amor, en la vida familiar y en el campo laboral. En concordancia con lo anterior, es de esperarse que aquellxs personas que no se identifiquen dentro de lo establecido empiecen a cuestionar su orientación sexual, su identidad de género, y en el peor de los casos, terminen renunciando a su esencia, a eso que lxs hace especiales.

Extiendo mi invitación a dar el siguiente paso para la transformación de ésta sociedad heteropatriarcal y binaria, despojándose del ‘’macho’’ que los resguarda de las críticas y el humo evangelizador de manera directa. Es importante entender que la construcción de nuevas masculinidades es posible y, además, contribuirá a la lucha por la equidad de género y la justicia social, acercándonos a todxs de una manera más libre, más humana. Por todo lo anterior, hoy decido re-empoderarme de lo que me pertenece, de lo que me hace feliz, de aquello que en algún momento consideré renunciar para ser aceptada. Ahora sé que mis plumas me ayudan a volar por entre los densos aires de nuestra Colombia conservadora, que mis pinzas de acero blindan mi espíritu revolucionario, y que mi labial es el reflejo de uno de los muchos colores de la diversidad.

¡Feliz día de la mujer, comunidad gay!

Amándolos en libertad bajo un cielo primaveral,
April Otero.
Mujer transgénero, investigadora y estudiante de antropología social.